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El amargo conflicto que separó a Mandolino y Don Francisco

Autor: admin_copesa / 16 marzo, 2014

La leyenda dice que Don Francisco y Armando Navarrete, “Mandolino”, se separaron con una tremenda pelea. Luego no se hablaron más y el comediante quedó en la calle. Fue su ruina. Navarrete, quien falleció ayer en Honduras, se fue de este mundo sin contar en detalle lo que exactamente sucedió. Se llevó su verdad a la tumba. Sin embargo, el conflicto fue grande, existió y la de “Mandolino” y Don Francisco es la pelea más recordada de la televisión chilena.

 

Para Sebastián, uno de los hijos de Armando Navarrete –quien se casó en dos ocasiones y tuvo seis hijos-, Kreutzberger se portó pésimo con su padre. En 2012 aseguró en Sin Dios Ni Late que el animador despidió a Mandolino de forma “macabra” y que el comediante terminó repartiendo diarios en Estados Unidos. “Ya es hora de que dejes a mi padre tranquilo. Si quieres seguir tu venganza Mario, hazlo conmigo”, fue el crudo mensaje que envió a través de pantalla.

 

Sebastián sigue muy sentido y ayer declaró en radio Cooperativa: “Nuestro deseo es que (Mario Kreutzberger) no venga al funeral, no queremos que ahora venga a llorar frente al cadáver de mi padre, porque cuando pudo haberle dado la mano no se la dio y le dio vuelta la espalda. Yo no puedo estar velando a mi papá y este señor al lado. No soy así de hipócrita”, expresó. Sebastián ha anunciado que publicará un libro, bajo el título A la Sombra de un Gigante, donde revelará los detalles de la ruptura de su padre con Don Francisco. 

 

Navarrete nunca atacó públicamente a Kreutzberger y cada vez que pudo le bajó el perfil al problema que los distanció para siempre. Justificó los dichos de su hijo Sebastián, explicando que el joven lo veía como “un héroe”.  

 

La pelea ocurrió en 1991. Entonces el comediante y el animador llevaban trabajando juntos más de 20 años. Se conocieron cuando Navarrete le pidió una reunión a Kreutzberger para ofrecerle hacer un personaje humorístico en Sábados Gigantes. Pero el conductor estaba muy ocupado, se atrasó horas y Armando –quien ya era conocido como cantante del grupo Los Flamingos- no lo esperó. Un año después lo contrataron para el programa, donde comenzó a hacer a “Mandolino”.

 

“Fue un personaje que se creó para limpiarle la imagen a Mario. En esa época los animadores eran intocables y a mí se me ocurrió la idea de terminar con esa cuestión. Recuerdo que le dije a Mario que el personaje sería alguien del público y que lo iba a bombardear, para destruir la imagen del ‘poderoso’”, reveló Navarrete. “Todo surgió como una copia de la dupla de Dean Martin y Jerry Lewis. A Mario, al principio, no le gustó para nada. Después que hicimos varios programas lo convencí”, agregó. 

 

El vestuario de Mandolino -un pantalón muy ancho sujeto con un cordel, como prenda principal- se lo recomendó Mario Moreno “Cantinflas”. Y para bautizar al personaje hicieron un concurso que ganó un profesor de liceo de Rancagua, quien envió una carta, diciendo que el nombre debía ser Mandolino, “porque es un personaje que tiene cuerda, ya que el instrumento tiene 12 cuerdas”, rememoró el comediante.

 

Las rutinas de la dupla fueron éxito, grito y plata. Don Francisco y Mandolino hicieron presentaciones más allá de Sábados Gigantes. Y cuando el conductor se fue a Miami para internacionalizar su programa, su amigo se fue con él. En Estados Unidos vivían en el mismo edificio. Eran muy cercanos. Compartían en familia. Por las mañanas se iban juntos a las oficinas de Sábados Gigantes en la cadena Univisión. Durante los almuerzos repasaban las rutinas.

 

Con el éxito, la carga de trabajo de Kreutzberger fue cada vez más pesada. También la de Navarrete, quien escribía cuatro rutinas de Mandolino para a versión estadounidense del programa, y otras tantas para la edición chilena. Don Francisco, además, tenía cada vez menos tiempo para los ensayos. Esta es la versión que siempre entregó Navarrete.

 

“Nunca terminamos peleados, por lo menos por mi parte. Yo diría que fue ‘too much work’. Viene un agotamiento, por lo menos de mi parte. Imagínese toda la energía que uno gasta ahí”, afirmó el humorista en Dudo, de 13C, en 2012. “Me di cuenta de que Mario tenía mucho trabajo. No tenía tiempo de ensayar… Se produjo una confusión, que hay que detallar… Estas cosas ocurren, uno no sabe por qué. Para qué abrir heridas o sentimientos que no vienen al caso. Lo nuestro no fue un drama, porque yo no era la estrella, no era la atracción (de Sábado Gigante). Era el complemento cómico de un programa, mi ausencia podía ser fácilmente reemplazable”, aseguró.

 

El quiebre se produjo en 1991 porque Navarrete se fue a la cadena Telemundo, competencia directa de Univisión, para hacer su propio programa. El espacio no resultó y la amistad con Don Francisco se acabó para siempre.

 

En un principio, el comediante lanzaba frases como “con Don Francisco estamos como pololos peleados”, “(Mario) está sentido conmigo”, o “ya no mantenemos la misma relación de antes”. En un diario contó que “al principio sí estaba enojado y molesto, para qué te voy a decir una cosa por otra. Tampoco enojado es la palabra… ‘Sentido’, esa es la palabra. Te imaginarás que después de 30 años se juntaron un montón de cosas que son muy largas de explicar y que ya se fueron al olvido y están enterradas. En un momento pensé que lo más lógico era que me fuera de su lado, porque Mario ya no tenía tiempo ni para ensayar”. En otros medios relató que “sólo estuvimos alejados, pero nunca hubo odios ni resquemores. Fueron ciclos, si me preguntas si tuve algo contra Mario, te diría que nunca tuve nada en su contra”.

 

Mandolino pasó pellejerías económicas. “Hubo un momento, cuando dejé a Don Francisco, en que volví a Chile y durante un año nadie me dio trabajo. Toqué todas las puertas y no pasó nada. Nada, en ningún lado. Ahí fue cuando decidí volver a Miami y tuve que dormir en unas casas rodantes que arriendan en la playa”, reveló.

 

Navarrete se las arregló como pudo. Actuaba en cruceros. Aunque su carrera nunca volvió a despegar. Menos en Chile. A partir de 2011, el director chileno de Canal 10, de Honduras, le dio un talk show dominical de una hora de duración con el cual recuperó la estabilidad.

 

En incontables ocasiones declaró su estima y cariño hacia Don Francisco. El conductor ha contado que “nunca hubo pelea con Mandolino, sino un distanciamiento”, pero no volvió a ser su amigo. Cuando falleció la segunda esposa del humorista, él pagó el funeral. Desde el quiebre, sólo se reencontraron en unas tres ocasiones:  para una Teletón, para la celebración de los 40, y luego de los 50 años de Sábado Gigante, en 2012. Y en esa última ocasión, Navarrete realizó una sentida confesión: “En este último tiempo soñé con él, cuando no tenía la remota esperanza de que iba a estar en este aniversario. Siempre me soñaba haciendo rutinas con Mario”.