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La gran historia de amor de Ricarte Soto y Cecilia Rovaretti

Autor: admin_copesa / 20 septiembre, 2013

El niño gordinflón, de pelo crespo y espinillas ya era todo un hombre. Ricarte Soto había estudiado Periodismo contra el deseo de su padre, el cineasta Helvio Soto, quien habría querido que siguiera sus pasos. Padre e hijo habían llegado a Paris luego del golpe militar de 1973.

 

El joven trabajaba en la Radio Francia Internacional y estaba casado cpn una búlgara. Pero su esposa no fue impedimento para que al ver por primera vez a una compañera de trabajo, también extranjera, quedara prendado de ella.

 

Cecilia Rovaretti también era periodista, morena, joven, nacida en Córdoba, Argentina, y soltera. Se sentó en el puesto junto al de Soto y él no le pudo quitar los ojos de encima. “Ella trabajaba como periodista y un día abro la puerta de la oficina, entré y la vi. Me gustó físicamente, era como pulposa”, recordó el periodista que falleció este viernes -a los 61 años-, en una entrevista en el programa Alfombra Roja Prime.

 

Rovaretti recordó el inicio del affaire en uno de los episodios de Animal Nocturno, el estelar que hacía Felipe Camiroaga en TVN. Detalló que se topó con Soto en las escaleras de la Radio Francia. El se detuvo y, muy en su estilo algo arrogante, le preguntó: “¿A ti se te puede invitar a salir?”. Entonces el periodista comenzó una aventura extramarital. Hasta que, seis meses después, la argentina le dijo que hasta ahí no más llegaban.

 

“Anduve de infiel unos seis meses, mientras estaba casado”, detalló Soto. “A los seis meses Cecilia me dijo ‘cortemos el leseo, es hora de que tomes una decisión. O vivimos juntos y tú te separas, o hasta aquí no más llegamos’”. Ricarte optó por Cecilia.

 

El periodista que entonces se dedicaba a la política y el análisis, regresó a Santiago en 1992. La relación con la transandina se había fortalecido. Ella le siguió los pasos hasta Chile. Sin embargo, Soto fue infiel nuevamente. Se fue con otra mujer, con la que duró tres años.

 

El amor con Rovaretti fue más fuerte. Volvieron. Se casaron y tuvieron a su única hija, María Alcira. El comentarista afirmó que el día en que la niña nació fue uno de los más felices de su vida.

 

Desde el matrimonio, hace unos 14 años, no se distanciaron más. Ambos declararon lo profundo de su vínculo. “Mientras más pasan los años con ella, más me convenzo de que es lo mejor que pude hacer”, fue una de las tantas frases que le dedicó él.

 

Mientras que Rovaretti aseguró en Animal Nocturno que para ella, su marido lo era “todo. Lo más importante… Siempre le digo que me quiero morir antes que él”. La argentina lo apoyó en todas sus decisiones, batallas y, especialmente, en la lucha contra el cáncer que el opinólogo de Buenos Días a Todos dio desde comienzos de 2010. “Lo voy a extrañar mucho”, confesó, entre lágrimas, la viuda.