Las mejor y peor vestidas de la gala de Viña 2012

Carolina Mestrovic con un diseño minimalista melocotón y Carolina Parsons forrada en Dolce & Gabbana destacaron. Claudia Di Girólamo con un traje de utilería y lluvia de perlas y "Kenita" Larraín con un modelo en tela estilo cortina de baño pedieron sobre la alfombra roja del Festival.

por Cristián Farías - 20.02.2012
  • Carolina Mestrovic, la revelación de la gala Viña 2012. Carolina Mestrovic, la revelación de la gala Viña 2012.
  • Claudia Di Girólamo y un look que no le hace justicia. © Agencia Uno Claudia Di Girólamo y un look que no le hace justicia.

La tela estilo "tapiz de sillón" llegó a la gala del Festival desde el tono cobre de Marcela Vacarezza hasta el verde musgo de Eva Gómez. La tipo "cortina de baño" la usó "Kenita" Larraín para su traje de Millaray Palma. Los tajos hasta más arriba de lo aconsejado y con escote a la italiana los mostraron "La Jueza" Carmen Gloria Arroyo, Marlen Olivari y Nydian Fabregat, que dejó ver la tanga.

 

El rojo furioso lo usó Pamela Díaz con su modelo comprado por catálogo en Escrúpulos, de Patronato. El vestido para matrimonio estilo boutique de mall los usó la esposa de futbolista Daniela Aránguiz. Y el postizo medio enmarañado y oxigenado de Adriana Barrientos se destacó entre el look langueteado y con cola para el lado de la actriz Bárbara Ruiz-Tagle y la melena recortada de la actriz María Luis Mayol, "La Malú" del programa Intrusos.

 

Francisca García-Huidobro con un nudo de trenzas, o algo parecido pegoteada en la cabeza sacó una pollera de Cenicienta, o Blanca Nieves, como la princesa de Chilevisión y "La Tía Coty" Reginato y "La Tía Sonia" Fried hicieron lo suyo con esos peinados vaporosos, esos tops brillantes combinados con negro de la sociedad viñamarina.

 

A Savka Pollak le faltó tela para la segunda manga de su vestido. A Francisca Merino le faltó cara para la sonrisa por saber que ese Paulo Méndez sin espalda y escote tipo "overall" que le quedaba 100 veces mejor que el traje Rubén Campos del año pasado. A Jordi Castell -flaco-flaco-flaco- le faltaba tiempo para pelar a las convidadas a la alfombra roja kilométrica aunque de repente mucho, muy larga. La madre de Eva Gómez aparecía con todo el garbo de su España natal y unas niñas que leen el tiempo caminaban como una trillizas que no salen a la calle sin atuendos similares.

 

La modelo chilena Carolina Parsons mostraba que, aparte de facha para las pasarelas de Nueva York -aunque un poquito pasada en edad para tales menesteres-, tiene presupuesto para comprarse un Dolce & Gabbana bien escogido que le calzaba como guante y Carolina Mestrovic se convertía en la revelación con una pieza melocotón que podría haber usado Jessica Biehl, Jennifer Aniston o cualquiera de la vampiresas hollywoodenses en esas galas de verdad. Aunque Tanza Varela un conjunto de trozos de tela pegados, a lo patchwork, quedaba en la lista de perdedoras.

 

Catalina Pulido otra vez paseaba esa figura suya de sushi y yoga y esas facciones de heroína romántica del Renacimiento con un Alexander McQueen que ella hacía flotar sobre la alfombra roja. Aunque la trenza a un lado, tendencia que impuso la revista Vogue, parecía un poco tiesa, algo chamuscada.

 

Dayane Mello imponía su look de amazona del brazo de su novio, Nicolás Massú. Katty Kowaleczko desfilaba con un top de cobre a lo Yves Saint Laurent, diseñado por el chileno Miguel Angel Guzmán y Claudia Di Girolamo estuvo entre las peor vestidas y producidas: diseño como sacado de las utilerías de La Doña, collar de perlas de doble triple vuelta, desmasidad perla, más accesorios y una cola de caballo que no le hacía justicia. Sólo comparable a la pieza estilo massai que "Kenita" Larraín se echó al cuello para pasear entre pifias e insultos.

 

Mientras que los hombres se resumen a un escuadrón de tipos con traje negro y zapatos de charol. Sólo el brillo de la chaqueta de Rafael Araneda confirmaba que en Viña también puede haber algo, aparecer un poco de estilo. 


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