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El momento más sensible de Kramer

Autor: admin_copesa / 16 octubre, 2014

Don Francisco terminó anoche el ciclo de su estelar de conversación Estamos Invitados en alto, como siempre. El ex candidato presidencial Pablo Longueira se emocionó gasta las lágrimas al hablar de la depresión que sufrió en 2013. Y Stefan Kramer reveló que también se vio afectado por el mismo mal.

 

El comediante estuvo en el programa de Canal 13 junto a su esposa, Paloma Soto –MIRE AQUI EL VIDEO-, en la primera entrevista que dan juntos para hablar de su vida matrimonial. “Démosle, está  bien, hoy día venimos a abrir el corazón”, aseguró Kramer ante una de las consultas íntimas de Mario Kreutzberger.

 

El genial imitador y su señora desclasificaron la peor crisis que han vivido. Se dio en 2008, luego de la exitosa participación del Stefan en el Festival de Viña, donde llegó a marcar 61 puntos de rating a la una de la mañana. Esta fue parte de la conversación:

 

Don Francisco: “¿Qué ha sido lo más difícil?”.

 

Paloma Soto: “Mira, al final como que nunca hemos tenido una crisis muy grande”.


«¿Pero alguna vez tuvieron una crisis?».

 

Soto: “Sí, hemos tenido crisis, pero siempre salimos a flote”.

 

«¿Has tenido una crisis?».

 

Soto: «¡Esas son las preguntas que me dan miedo!».

 

«A todas las parejas les sirve. ¿Por qué fue la crisis más grande que tuvieron? Hay muchas parejas jóvenes de la edad de ustedes, que llevan 8, 9, 7, 5 años.»

 

Soto: “Esto partió después del Festival de Viña, el éxito en el 2008 de Stefan, que tuvo una depresión muy fuerte y yo no sabía qué hacer. Esa fue una crisis fuerte, que yo decía ‘no está feliz conmigo’. Pensaba que era algo más personal.

 

“Pero, en realidad, era como crisis del éxito, el post después del éxito. Y eso fue bien fuerte. Yo pensaba que era yo, que ya no quería estar conmigo, y alguna vez le dije ‘me voy a ir de la casa’. En el fondo no sabía qué hacer, cómo ayudarlo”.

 

“¿Qué contestaste tú cuando la esposa de uno, la mamá de tres hijos, de 4, 7 y 9; qué le respondiste tú cuando te dijo ‘me quiero ir de la casa’?”.

 

Stefan Kramer: “Para ser sincero, yo estaba como muerto en vida. No sentía nada, es como estar realmente mal-mal, entonces ‘por favor quédate, espérame… Espérame, porque yo sé que voy a salir de esto”.

 

“12.52, 8 minutos para la una de la mañana, tienes 61 puntos de rating, y dices que sales de ahí y después te viene una depresión grande, profunda”.

 

Kramer: “Yo no sé por qué, internamente, pensé que el  Festival de Viña era donde iba a llegar y después no había nada más. No me programé. Entonces, cuando vino el Festival, se sintió este éxito, el reconocimiento, y al otro día la vida continuaba.

 

“Más encima empiezo a ver que repetían la rutina en todos los canales y pronto me quedé sin rutina. Entonces, me llamaban de eventos, ‘oye, queremos acá, queremos esta fecha’, y yo les decía ‘pero si la rutina ya la conocen, cómo yo voy a ir a hacer esto’.

 

“Entonces, sobre la marcha intentaba cambiarla. Empecé a vivir procesos actorales también, de estar en el escenario, repitiendo algo que la gente ya conocía, y empecé a sentirme cada día con algo aquí en el pecho que no podía entender qué era”.

 

«¿Cómo se manifestaba Paloma en él? ¿Cómo tú notabas que él no estaba como antes?».

 

Soto: “Porque era un zombie en la casa, no existía. Fue al siquiatra, tomaba pastillas, era una persona que no era el mismo de siempre. Era un ente caminando. Era heavy. Sin entender, obviamente yo siempre lo apoye, pero no podía hacer nada, es un proceso que tenía que vivir él con él mismo”.

 

«¿Qué sentías tú cuando te levantabas en la mañana?».

 

Kramer: “Yo la única cara que le ponía a la Palo era esta (hace una mueca y encoge los hombros)”.

 

Soto: “Hasta ahora nos reímos porque era… Tú lo mirabas y no me decía nada, era una cosa muy rara”.

 

«¿Te hacía el amor?».

 

Soto: “(Risas) Mira, ni me acuerdo, capaz que no”.

 

Kramer: “¡Oye! Démosle, está  bien, hoy día venimos a abrir el corazón… Siento que pasa cuando pasas a ser adulto, o dejas de ser niño. Vives el matrimonio, nos casamos jóvenes. Uno después empieza a perder el miedo, o a ser simplemente, decir lo que uno piensa.

 

“Fue cambiarse la piel, para volver a nacer. Y después han venido nuevas etapas, nuevas crisis, pero uno ya sabe como es. Es normal que algo suceda, que sientas algo, sobre todo cuando termina un trabajo al que se le puso mucha pasión”.